El camino de creación de la reserva marina comienza a mediados de los años 80 a partir de la propuesta visionaria del equipo de biólogos de la Universidad de Alicante dirigidos por el Dr. Alfonso Ramos Esplá. El estudio realizado, impulsó la creación de la reserva marina y los primeros esfuerzos para apoyar la actividad pesquera artesanal y proteger los fondos y comunidades marinos. Así, en 1986 la entonces Secretaría General de Pesca Marítima del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación – actualmente Secretaría General del Mar del Ministerio de Medio Ambiente, medio Rural y Marino – y la Consejeria de Agricultura Pesca y Alimentación de la Comunidad Valenciana crean la reserva marina en aguas exteriores e interiores respectivamente.
De la protección in situ de este espacio marino, realizada en sus orígenes por los propios científicos, se pasó a la consolidación del servicio de mantenimiento y protección, que vela por los usos sostenibles permitidos durante los 365 días del año.
La reserva marina asombra a los visitantes con la vida que albergan sus fondos, en su gran mayoría muy someros y por tanto paradisíacos para el disfrute con máscara y tubo respirador. Existe hoy una envidiable comunión de esfuerzos por los responsables que trabajan día a día por este tesoro que cuenta, igualmente, con valores naturales terrestres, una asombrosa y novelesca historia, y un rico patrimonio etnológico, arqueológico y arquitectónico. EL Museo Nueva Tabarca, de imprescindible visita, muestra todos estos tesoros quedando enmarcados por unos fondos marinos circundantes, con extensas praderas esmeralda de la planta endémica Posidonia oceanica, que forma todo un ecosistema que proporciona hábitat, alimentación y refugio a múltiples especies, frenando la erosión marina sobre la costa, donde los escollos rocosos multicolores emergen como islas habitadas por abundantes meros, especie singular que es el vivo reflejo de la regeneración de especies en la reserva marina.





